La industria gastronómica y de mixología ha identificado a los protagonistas indiscutibles de la temporada: el tamarindo mexicano y el cardamomo. Esta combinación, que fusiona la acidez castiza y vibrante de la fruta tropical con la elegancia especiada y aromática de la semilla de origen indio, está dominando las cartas de los restaurantes y bares más exclusivos del país, marcando una tendencia que apuesta por el contraste y la sofisticación.
Lo que comenzó como un experimento en cocinas de autor se ha convertido en un fenómeno global, donde el "perfil de sabor 2026" busca equilibrar lo rústico con lo exótico.
La reinvención del postre: De lo tradicional a lo sublime
En el ámbito de la repostería, el tamarindo ha dejado de ser exclusivo de los dulces populares para integrarse en preparaciones de alta gama. Los chefs pasteleros están utilizando la pulpa de tamarindo mexicano —conocida por su equilibrio perfecto entre dulzor y acidez— para crear centros líquidos, glaseados y sorbetes.
La clave del éxito este año ha sido la incorporación del cardamomo. Al infusionar esta especia en cremas, mousses o bizcochos que acompañan al tamarindo, se logra una dimensión aromática que refresca el paladar. "El cardamomo aporta notas cítricas y mentoladas que cortan la intensidad del tamarindo, creando una experiencia redonda y menos empalagosa", explican expertos reposteros. Esta tendencia refleja un consumidor que busca sabores complejos y menos saturados de azúcar.
Coctelería de autor: El auge de los "Sours" especiados
La mixología no se ha quedado atrás. Las barras de la Ciudad de México, Guadalajara y la Riviera Maya están inundadas de creaciones que utilizan jarabes artesanales de tamarindo y tinturas de cardamomo. El uso de estos ingredientes ha permitido renovar clásicos como el Margarita o el Gin Tonic, aportando un carácter herbal y una profundidad que antes no se exploraba en la coctelería frutal.
El tamarindo mexicano, con su textura densa, aporta cuerpo al cóctel, mientras que el cardamomo se utiliza a menudo en el "rim" (escarchado) de la copa o mediante el ahumado de la semilla, liberando aceites esenciales que envuelven al comensal antes del primer sorbo. Esta tendencia también ha impulsado el crecimiento de los mocktails (cócteles sin alcohol), donde la potencia de estos dos ingredientes compensa la ausencia de destilados.
Impacto en el mercado y origen de los ingredientes
El dominio de estos sabores también tiene un trasfondo económico positivo. México es uno de los principales productores de tamarindo de alta calidad, y el repunte de su demanda en formatos gourmet beneficia directamente a los productores de estados como Guerrero, Michoacán y Jalisco. Por su parte, el cardamomo, aunque importado, ha encontrado en el mercado mexicano un consumidor educado que valora las especias de grado premium.
La tendencia 2026 subraya un retorno a los ingredientes naturales y potentes. El tamarindo y el cardamomo no solo están en tendencia por su sabor, sino por su versatilidad para adaptarse tanto a la cocina caliente como a las bebidas refrescantes, consolidándose como el binomio de oro de la gastronomía contemporánea.



