La Ciudad de México arranca el 2026 con un calendario gastronómico marcado por la tradición. El mes de enero concentra uno de los rituales más simbólicos de la cultura mexicana: la Rosca de Reyes, un pan que trasciende lo culinario para convertirse en un acto de encuentro, celebración y memoria colectiva.
La Rosca como pan ritual
La Rosca de Reyes, con su forma circular adornada con frutas confitadas y azúcar, simboliza la corona de los Reyes Magos y la continuidad de la vida. En su interior, la sorpresa y el haba añaden emoción y juego: quien encuentra la figura se convierte en “rey” de la fiesta, mientras que quien descubre el haba se compromete a invitar los tamales del Día de la Candelaria. Este ritual convierte al pan en un elemento de cohesión social y familiar.
Innovación y tradición en las panaderías
Las panaderías de la capital se preparan cada año para ofrecer versiones clásicas y contemporáneas de la Rosca. Desde las tradicionales rellenas de nata o crema pastelera hasta propuestas innovadoras con chocolate, frutos secos o ingredientes locales, la creatividad de los maestros panaderos refleja la capacidad de la gastronomía mexicana para reinventarse sin perder su esencia.
Un motor económico y turístico
La temporada de Rosca de Reyes dinamiza la economía local, generando un aumento en la producción de panaderías y reposterías, así como en la venta de insumos. Además, se ha convertido en un atractivo turístico: visitantes nacionales e internacionales buscan vivir la experiencia de compartir este pan ritual en plazas, mercados y restaurantes de la ciudad.
Una invitación a compartir
Enero en la Ciudad de México es una invitación a saborear la tradición. La Rosca de Reyes no es solo un postre, es un símbolo de unión, cultura y celebración que marca el inicio del año con alegría y sabor.



